Para quién

RELACIÓN DE PAREJA

La relación de la pareja, como todas las relaciones, está sujeta a cambios y evolución. En algunas circunstancias se pueden producir momentos de crisis o de fuerte desequilibrio debido a cambios que pueden llevar a ambas personas a no entenderse, alejarse o enfrentarse a una auténtica separación. La terapia de pareja se ofrece en forma de un espacio en el que ambos integrantes puedan expresar libremente sus propios sentimientos y pensamientos ante el terapeuta, teniendo así la posibilidad de conseguir una mejor comprensión y la relectura de lo que está sucediendo y por qué, con el objetivo de superar tensiones y crisis.

ADULTO

La intervención dirigida al adulto es una oportunidad que cada persona puede darse para hacer frente a sus propias dificultades y sus propios malestares recurriendo a la psicoterapia.

El objetivo de cada intervención psicoterapéutica es poner en contacto al individuo con su propio sufrimiento para que lo entienda y se enfrente a él con los recursos que tenga a su disposición. Este proceso, afrontado de una manera profunda y comprometida, ya es por sí mismo una parte nuclear del trabajo de «curación». Más allá de cómo se presente el sufrimiento, ya se trate de una «crisis profunda» más o menos duradera, o se exprese a través de una de las más variadas manifestaciones sintomáticas (ansiedad, ataques de pánico, depresión, somatización, trastornos de tipo sexual o de la alimentación, etc.), nos podremos preguntar: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué sufro? ¿Por qué tienden a repetirse en mi vida ciertas situaciones dolorosas? ¿Cómo puedo cambiar? Estas son algunas de las preguntas que puede hacerse durante la psicoterapia.

ADOLESCENTE

La intervención dirigida al adolescente tiene en cuenta la fase de la vida en la que se encuentra, una fase en la que el cambio, la búsqueda de uno mismo y la sensación de estar confundido y perdido puede estar en el orden del día. Los amigos y los familiares no se ven siempre como una fuente de ayuda y apoyo, los primeros porque están “en el mismo barco”, y por lo tanto carecen de recursos nuevos que ofrecerles, los segundos porque pueden representar precisamente el otro polo extremo del conflicto, es decir, son los señalados, los que no entienden, o los antagonistas, adversarios, responsables de su situación de malestar.

El proceso terapéutico se plantea como un espacio para la expresión personal, un espacio de confrontación y apoyo, tanto para el adolescente como para su familia.